Cultura y desarrollo sostenible en Iberoamérica: aportes del territorio a la agenda global

Cultura y desarrollo sostenible en Iberoamérica: aportes del territorio a la agenda global

Las Jornadas de Derechos Culturales y Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible se llevaron a cabo los días 9 y 10 de septiembre en el CCCD de Barcelona, en el marco de las Jornadas de Mondiacult. Este evento tuvo como objetivo principal poner en valor las contribuciones de Iberoamérica a la agenda global, explorando cómo la cultura y la economía creativa pueden ser motores de desarrollo sostenible, inclusión social y fortalecimiento de la diversidad cultural.

Derechos culturales, educación y diversidad

En el panel sobre cultura y desarrollo sostenible en Iberoamérica se abordó cómo la cultura puede ser un motor de transformación social, económica y educativa en la región. Jordi Martí, Secretario de Estado de Cultura del Ministerio de Cultura de España destacó que “tendemos a poner la cultura como el elixir que va a solucionar todos los problemas de la humanidad”, pero advirtió que existe una cultura que hay que combatir: aquella que pone al individuo por encima de la comunidad y ve al extranjero como un peligro. Según Martí, “los derechos culturales son el combate contra la censura y el derecho a la participación en la vida cultural”. 

Martí enfatizó que la educación, aunque central, no puede resolver todos los problemas: “La educación pasa más fuera de la escuela que dentro, aunque les pidamos a los profesores que resuelvan todos los problemas del mundo”. Subrayó la importancia de la educación informal y del uso de redes y plataformas digitales. Además, destacó la necesidad de reconocer a los pueblos originarios como parte activa del futuro, no solo del pasado, y de situar la diversidad cultural en el centro del debate.

Secretario de Estado de Cultura del Ministerio de Cultura de España: “tendemos a poner la cultura como el elixir que va a solucionar todos los problemas de la humanidad”

Márcio Tavares, secretario ejecutivo del Ministerio de Cultura de Brasil, agregó que consolidar el derecho a la participación y la creación, garantizar la libertad de expresión artística y celebrar la diversidad cultural son esenciales. Sin embargo, estas metas requieren políticas públicas efectivas que alcancen a toda la población. Tavares señaló que, aunque Brasil tiene una enorme diversidad cultural, persisten grandes desigualdades económicas: “Queremos que la cultura elimine las desigualdades y se haga mirando de abajo hacia arriba. Necesitamos visibilizar la diversidad cultural y generar oportunidades concretas para que la gente pueda generar empleo, renta y vida comunitaria”.

En educación, Tavares destacó la importancia de la enseñanza integrada y el acceso a la cultura como complemento del aprendizaje académico: “Si el alumno no sabe cómo moverse por la ciudad ni crear hábitos culturales, su educación ciudadana estará limitada”. La cultura también tiene un impacto directo en la seguridad y cohesión social: los territorios donde se instalan centros culturales muestran una disminución del índice de violencia entre un 20% y 25%.

El concepto de origen indígena “el buen vivir” fue citado como un enfoque para enfrentar retos globales contemporáneos, y se destacó la necesidad de infraestructura cultural accesible incluso en zonas vulnerables, como las favelas brasileñas. La digitalización y el uso de inteligencia artificial también se mencionaron como herramientas clave para el desarrollo cultural y la homogeneización de contenidos, siempre acompañadas de regulación adecuada.

Márcio Tavares, secretario ejecutivo del Ministerio de Cultura de Brasil

Marta Nin i Camps, directora general de Casa América Catalunya, resaltó el papel de la cultura en la creación de comunidad y ciudadanía: “Intentamos ofrecer programación gratuita que conecte a América Latina con Cataluña de forma horizontal. La lengua es una resistencia de identidad, sin ser una barrera gracias a la IA”. Por su parte, Raphael Callou, director general de Cultura de la OEI (Brasil), afirmó que “la cultura debe ser como los frijoles con arroz, algo cotidiano en la vida diaria”, y destacó la importancia de integrar espacios urbanos y rurales para fortalecer políticas públicas culturales.

Santiago Herrero, director de Relaciones Culturales y Científicas de AECID (España), recordó que la cultura no es una panacea, pero sí un motor de desarrollo económico y social: “La cultura debe ser un elemento central de la política, un espacio de libertad y expresión que permita tejer puentes entre artistas y comunidades, creando nuevos proyectos y oportunidades de aprendizaje mutuo”. Subrayó además que las tecnologías permiten llegar a más personas pese a la brecha digital, fortaleciendo la cultura como herramienta de entendimiento entre pueblos.

Marta Nin i Camps, Raphael Callou y Santiago Herrero

En conjunto, el panel concluyó que la cultura en Iberoamérica tiene un potencial gigantesco para promover sociedades más integradas, democráticas y sostenibles, siempre que se reconozca la diversidad, se generen oportunidades concretas y se fortalezcan los espacios públicos y las políticas inclusivas.

AFRX