En el marco del Festival Internacional de Cine y Arte de Barcelona (Dart Festival 2025), el MACBA acoge la proyección del film Future History: An Untold Legacy of Ethiopian Resistance y un diálogo entre el artista Wendimagegn Belete y el politólogo Saiba Bayo.
Durante la presentación, la directora del MACBA, Elvira Dyangani Ose, explicó que esta obra reflexiona sobre la historia, la herencia colonial y la continuidad de sus efectos en la actualidad, construyendo un retrato colectivo como acto de memoria y resistencia frente al borrado forzado de un imaginario recuperado hoy por artistas y movimientos disidentes.
La película de Wendimagegn Belete recupera los testimonios directos de los supervivientes de la resistencia etíope frente a la invasión fascista italiana (1935–1941), una de las expresiones anticoloniales más relevantes del siglo XX. A través de estos relatos, el autor pone rostro a una memoria colectiva en peligro de desaparición, reivindicando al mismo tiempo el valor de las lenguas no occidentales como forma de resistencia cultural.
La historia de la resistencia etíope a través del arte
El artista visual Wendimagegn Belete explicó que desde 2015 trabaja con archivos colectivos del África Oriental, centrados en la resistencia de Etiopía frente a la ocupación italiana, un conflicto que permitió al país liberarse del colonialismo. Durante su investigación accedió a fotografías, vídeos y fondos de archivos institucionales de materiales registrados en Etiopía por agentes europeos.
El artista creó su propio archivo audiovisual en Etiopía, centrado en el trauma, las experiencias personales y los recuerdos directos de los protagonistas. Para ello, buscó a los supervivientes, conversó con ellos y construyó un relato íntimo a partir de sus propias voces, generando un archivo vivo que recoge la historia contada directamente por quienes la vivieron.
El título “Future History” responde a una búsqueda de la historia alternativa, la historia indígena y etíope, aquella que ha sido silenciada. Su obra propone una forma alternativa de narrar la resistencia etíope, contando esa historia a través de un lenguaje metafórico y artístico.
Belete destacó su decisión de no traducir el idioma original de los testimonios, como una forma de resistencia: “Quería llevar al público al lugar donde ocurre el cine y obligarlo a ver la película en una lengua que no le resulte cómoda”. También explicó que su intención era mantener al espectador en un estado de cansancio e incomodidad, creando un puente entre lo que se dice y las imágenes de archivo, sin facilitar una comprensión inmediata.
Otro de los elementos clave de su reflexión gira en torno al uso de imágenes con marcas de agua, que introduce en el film para cuestionar la autoría, la propiedad y el consentimiento de los retratos: ¿quién posee esas imágenes?, ¿esas personas dieron realmente su consentimiento?, ¿por qué ahora alguien debe pagar por acceder a la imagen de una persona retratada en África?
Wendimagegn Belete explicó que su película nace desde una posición de bajos recursos técnicos pero con una prioridad clara: dar acceso por primera vez a una información directa y no filtrada. El film fue realizado con “una cámara profesional, un micrófono y muy pocos recursos”, porque, como él mismo señaló, “mi foco nunca fue la calidad, sino transmitir por primera vez esta historia”. Frente a archivos fragmentados y dispersos, su objetivo fue localizar un espacio histórico aún no trabajado, un vacío dentro del relato oficial.
Panafricanismo, rastafarismo y memoria africana
El artista subrayó que esta es una historia de la que los etíopes se sienten profundamente orgullosos, y que conecta directamente con la historia de la diáspora africana, especialmente con las comunidades negras de Estados Unidos y el Caribe. Etiopía, afirmó, es un símbolo central del panafricanismo, un referente para personas negras de todo el mundo. Recordó el papel de Marcus Garvey, la conexión con el Caribe y el nacimiento del movimiento rastafari, que impulsó el retorno simbólico a África: “El rastafarismo dio una tierra a la gente negra donde sentir que pertenecía”.
También explicó que Addis Abeba se convirtió en un punto de unión para el continente africano, fortaleciendo la idea de una África unida, algo que se refleja en la presencia de la Unión Africana en la película, descrita como un símbolo del panafricanismo.
En cuanto a la forma de trabajar con los protagonistas, Belete insistió en que no son entrevistas, sino conversaciones: un intercambio fluido, informal y cercano, donde el silencio, los gestos y las emociones tienen el mismo peso que la palabra. “Quería que estuvieran muy cerca de la cámara para expresar trauma, resiliencia, emoción”, explicó. Por eso también decidió mostrar su pelo canoso, sus rostros y sus voces, construyendo una experiencia visual basada en la presencia constante de los cuerpos. Localizar a estas personas fue extremadamente difícil: “Encontrar sus nombres y encontrarlos físicamente ya era muy complicado, y ahora sería imposible: tenían entre 90 y 100 años cuando hice la película, hace cinco años”.
Como reflexiones finales, se habló de la presencia de las mujeres en el documental, señalando que su participación aparece desde una igualdad natural, sin ser subrayada como algo excepcional, precisamente porque formaba parte de la realidad.
Un detalle que le sorprendió durante el rodaje fue que muchas de las personas acudieron vestidas con trajes completos, banderas y medallas, algo que, según aclaró, “no fue intencional ni estaba indicado”, sino una decisión espontánea de los propios protagonistas.