El Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) presentó la exposición Projectar un planeta negre. L’art i la cultura de Panàfrica, una ambiciosa propuesta que examina el panafricanismo como movimiento cultural, político y estético de alcance mundial. Durante la inauguración, su directora y co-comisaria, Elvira Dyangani Ose, conversó con los también comisarios Adom Getachew, Antawan I. Byrd y Matthew S. Witkovsky, en un intercambio que ofreció una mirada profunda sobre la historia, los símbolos y las proyecciones contemporáneas del panafricanismo.
Elvira Dyangani Ose: imaginar un mundo común desde el arte y la solidaridad
En su intervención, Elvira Dyangani Ose, directora del MACBA y co-comisaria de la exposición, subrayó que Projectar un planeta negre parte del Primer Congreso Panafricano de 1919 para explorar “cómo el arte y la cultura de la diáspora africana pueden ayudarnos a imaginar una nueva visión del mundo, más justa y compartida”. La muestra, explicó, es una celebración del espíritu colectivo y anticolonial que atraviesa la historia del panafricanismo, desde sus raíces intelectuales hasta las formas contemporáneas de resistencia cultural.
Dyangani Ose reflexionó también sobre el contexto político actual, señalando cómo “en tiempos de auge de la extrema derecha, el museo puede ser un espacio donde reinventar el lenguaje de la libertad y construir una sociedad crítica y solidaria”.
Añadió que la exposición es “una celebración de la historia que nos sostiene y de los esfuerzos que nos han traído hasta aquí”, reivindicando el optimismo como forma de lucha y el arte como vehículo para imaginar un futuro panhumanista “donde el miedo a la diferencia quede atrás como un mal sueño del pasado”.
Adom Getachew: nuevas cartografías y voces invisibles del panafricanismo
La politóloga y co-comisaria Adom Getachew, profesora en la Universidad de Chicago, destacó que hablar de panafricanismo es enfrentarse a “una multiplicidad de respuestas y versiones”. Para ella, el movimiento debe entenderse como un proyecto global, capaz de articular visiones y solidaridades entre los pueblos descendientes de África en todo el mundo.
Getachew introdujo la idea del imaginario cartográfico, explicando cómo “algunos artistas invierten los mapas coloniales y sitúan África en el centro del universo”. Esta reinterpretación geográfica no solo cuestiona la herencia del colonialismo, sino que propone nuevas formas de imaginar el mundo y los vínculos entre continentes.
La comisaria subrayó además la importancia de visibilizar las figuras anónimas y femeninas dentro del relato panafricano. “Queremos recuperar las historias de mujeres y personas no nombradas que sostuvieron el movimiento”, afirmó, destacando que muchas obras de la muestra “alertan sobre la multitud de los no reconocidos, equilibrando lo individual y lo colectivo”.
Finalmente, Getachew puso el acento en la diversidad lingüística y cultural del panafricanismo, y explicó cómo desde el mundo hispanohablante se perciben las experiencias de lugares como Cuba, Jamaica o África Occidental de forma diferente a como lo hacen los países de tradición anglófona o francófona, aportando así nuevos matices al relato panafricano.
Antawan I. Byrd: el poder de los medios impresos y la pluralidad del movimiento
El comisario asociado del Art Institute of Chicago, Antawan I. Byrd, recordó que la investigación del proyecto comenzó en 2019 con el propósito de revisar las múltiples formas que ha adoptado el panafricanismo a lo largo del tiempo. “Tras la descolonización, el movimiento cambió profundamente —explicó—. No queríamos repetir las mismas narrativas, sino abrir nuevos caminos, asumir riesgos y ampliar los marcos de interpretación”.
Byrd destacó la relevancia histórica del medio impreso —periódicos, revistas, panfletos y banderas— en la difusión de las ideas panafricanas desde principios del siglo XX. En la exposición, estos materiales conviven con obras de arte contemporáneo que dialogan con el activismo actual, incluyendo referencias al movimiento Black Lives Matter.
También señaló la presencia de obras que abordan la diversidad sexual y de género dentro del mundo africano y afrodescendiente, como una bandera que combina los colores tradicionales panafricanos con los símbolos del orgullo queer. “El panafricanismo puede mezclarse con distintas representaciones: feministas, queer o comunitarias”, afirmó.
Para Byrd, las tensiones y desacuerdos dentro del movimiento no son un obstáculo, sino una muestra de su vitalidad: “Las diferencias pueden ser productivas. Si todos estuviéramos de acuerdo, el proyecto del panafricanismo dejaría de evolucionar”.
Matthew S. Witkovsky: democracia, pluralidad y desafío curatorial
Por su parte, Matthew S. Witkovsky, responsable de la Cátedra Richard y Ellen Sandor en el Art Institute of Chicago, propuso pensar el panafricanismo como un movimiento cíclico que cambia de significado según el momento histórico. “Sus manifestaciones —desde la negritud hasta el Black Power— demuestran su capacidad para reinventarse constantemente”, explicó.
Witkovsky resaltó la importancia de la democracia y la igualdad de voces como pilares del pensamiento panafricano, presentes tanto en la literatura y los medios impresos como en la pintura, la escultura o la fotografía. Uno de los grandes retos de la exposición, añadió, fue evitar construir un nuevo canon cerrado. “Queríamos mostrar objetos y relatos que atrajeran al público sin definir una sola versión del panafricanismo”, señaló.
Además, abordó la incorporación del feminismo y la disidencia sexual como elementos esenciales, aunque complejos. “Estas perspectivas traen consigo historias de sufrimiento, violencia policial y exclusión, pero también nuevas formas de registrar la experiencia y de transformar el dolor en afirmación colectiva”.
Projectar un planeta negre reúne miradas diversas para repensar la historia del panafricanismo desde el arte contemporáneo. A través de sus distintas voces curatoriales, la exposición invita a navegar por los mapas simbólicos de África y su diáspora, a reconocer las luchas del pasado y a proyectar nuevas formas de convivencia y libertad.
Como resumió Elvira Dyangani Ose, “esta exposición nos recuerda que la historia del panafricanismo no es solo una memoria del pasado, sino una invitación a pensar el futuro desde la solidaridad, la diferencia y la esperanza compartida”.