Cómo diseñar una revolución: La vía chilena al diseño

Cómo diseñar una revolución: La vía chilena al diseño

Cómo diseñar una revolución: La vía chilena al diseño es una exposición integral que explora el diseño gráfico e industrial durante el gobierno de Salvador Allende en Chile (1970-1973). La muestra se celebra en el Design Hub de Barcelona, en el marco de la Barcelona Design Week, y ofrece una mirada única sobre cómo el diseño se convirtió en una herramienta de transformación social, política y cultural. 

Diseño como herramienta de cambio social

El lenguaje gráfico fue clave para difundir las transformaciones sociales en curso. Las calles se llenaron de carteles de gran formato y colores, elaborados a partir de programas políticos, culturales y de educación popular. Diseñadores como Vicente y Antonio Larrea, Luis Albornoz, Ximena del Campo, Waldo González, Mario Quiroz y el taller gráfico de la Universidad Técnica del Estado crearon un sistema visual que dialogaba con las brigadas muralistas, reforzando un lenguaje gráfico propio capaz de comunicar los principios del proceso revolucionario y construir una identidad visual coherente con una sociedad igualitaria.

Los carteles abordaban temas como el sector público, el trabajo voluntario, la productividad, la reforma agraria, la educación popular, la infancia y la participación femenina. Las piezas se difundieron masivamente en las ciudades chilenas gracias a la imprenta offset, con tirajes de 20.000 a 50.000 copias, asegurando que los mensajes llegaran a toda la población.

La reforma agraria y educación técnica

La reforma agraria, influenciada por la revolución cubana y las políticas de los Estados Unidos en los años 60, fue un tema central. Santiago Nattino diseñó publicaciones de educación técnica para campesinos, abordando maquinaria, ganado, cultivos y cuidados del suelo, contribuyendo a un proceso de alfabetización agrícola y técnica que buscaba modernizar el campo chileno.

Promoción de la música popular

La Nueva Canción Chilena, con artistas como Violeta Parra y Víctor Jara, vinculó la música con la realidad popular y la denuncia social. Los carteles y materiales gráficos acompañaban la producción musical local y la difusión de poemas de Pablo Neruda, fortaleciendo un lenguaje visual diverso y original que potenció la música como herramienta de liberación.

Cuidado de la infancia y bienestar social

El diseño también se aplicó a la alimentación y salud infantil, con cucharas dosificadoras de leche en polvo y carteles educativos. La izquierda chilena buscaba formar un “hombre nuevo” a través del bienestar de la infancia, asegurando que la próxima generación creciera con valores renovados y un acceso más amplio a la educación y la salud.

Reducción de la dependencia tecnológica y producción local

El gobierno de Allende impulsó la industrialización para sustituir importaciones y ganar autonomía económica. Se diseñaron productos populares y básicos para áreas agrícolas, mecánica, electrodomésticos, equipamiento infantil y vivienda, fomentando un modelo de producción local accesible y funcional para la sociedad.

Construcción de una sociedad lectora

Las editoriales Zig-Zag y Quimantú hicieron posible que los libros llegaran a todas las clases sociales, convirtiendo la lectura en un instrumento de inclusión, emancipación política y educativa. El diseño editorial se utilizó como herramienta para reducir el analfabetismo y motivar el pensamiento crítico, transformando a lectores pasivos en actores ciudadanos.

Fomento de la convivencia pacífica y proyección internacional

Los sistemas visuales desarrollados por el diseño chileno también se aplicaron en eventos internacionales, exposiciones de vivienda social, parques, universidades y los VII Juegos Panamericanos de Santiago. Los pictogramas crearon un lenguaje neutral y apolítico, fomentando la coordinación y la convivencia entre distintos grupos locales y nacionalidades, y proyectando la primera revolución socialista democrática chilena en el ámbito internacional.

AFRX