Con la misión de posicionar a Centroamérica y el Caribe como un destino literario y cultural, Centroamérica Cuenta se ha convertido en un espacio imprescindible para el intercambio de ideas, la promoción de la lectura y el fortalecimiento de los lazos culturales en el ámbito iberoamericano.
Durante esta edición del festival, la periodista y escritora Leila Guerriero exploró su obra La dificultad del fantasma sobre el paso de Truman Capote en la Costa Brava donde escribió su obra maestra “A Sangre Fría”. Guerriero sigue el rastro que dejó el autor estadounidense durante su estancia en España en los años 60. La entrevista fue realizada por Xavi Ayén, redactor jefe de Cultura de La Vanguardia, en el marco de su cobertura de eventos literarios y culturales.
“El libro fue un encargo de la residencia Casa Sanià (Palamós). Querían hacer un libro sobre la relevancia de este sitio. Sentí, por un lado, extrañeza y brutalidad, porque no sabía que Truman Capote había escrito A sangre fría en la Costa Brava. Capote había estado ahí en los años 60 y quería que fuera a buscar los rastros de eso. Periodismo forense e ir a buscar rastros de dónde vivió la gente, y me resultó llamativo e inspirador.”
Guerriero explica que la clave para asumir proyectos como este es la motivación:
“Hay que tener una semilla de entusiasmo primigenia. Me encanta lo difícil, y si no hay algo que te llama, es difícil que un encargo funcione. Pero me gusta que un editor ideé algo que pueda parecer descoordinado, y luego la intuición me dice si vale la pena.”
En su investigación, Guerriero combinó cronismo, reportaje y una mirada personal:
“En las crónicas estoy completamente borrada. Pero en este libro aparezco como la investigadora junto a Capote. Él fue a Palamós a buscar aislamiento, A sangre fría fue su cumbre, su Everest o aniquilación, ya que después de eso hizo un camino de declive. Fue ahí a aislarse porque había hecho una investigación muy seria y se metió en esa zona de la psique de los asesinos, habló con psiquiatras y se retiró del mundo del lujo y fiestas de Manhattan porque estaba convencido de que iba a ser una obra maestra.”
La periodista también comparte cómo su trabajo se mezcló con la experiencia de vida de Capote:
“Reconocí mis propias manías, preparé el tiempo para escribir y solo salía una hora para correr. Me pareció interesante contar el detrás de escena de mi cabeza. Vi todo el paisaje que Capote había visto: la casa, los acantilados, los árboles. Hubo una conexión inmediata que me hizo colar en el libro.”
Guerriero reflexiona sobre la construcción de la realidad en la literatura:
“Capote se inventó algunas cosas, hay contradicciones entre el mito y el gran libro. Tenía en mente la novela no ficción, es una idea complicada y estaba convencido de que estaba inventando un género nuevo. Confesó que se inventó la escena final; está escrito en tercera persona y hasta el final no cambia. La escena final es la ejecución de Dick y Perry, el encuentro entre la amiga de la muchacha asesinada y el fiscal de la causa en el cementerio del pueblo. Capote dijo que terminar con la ejecución era demasiado truculento. Yo hubiera preferido que el libro terminara ahí.”
Además, la autora reconstruye la Costa Brava de los años 60 y 70:
“La casa no tenía agua corriente, caminos de cabras. Era un lugar donde ir a esconderse. Como periodista tienes ganas de molestar y corregir ‘la leyenda’, y a la gente no le gusta que la molesten.”
Guerriero recuerda otras experiencias similares de aislamiento para escribir:
“La experiencia de aislamiento me parece super enriquecedora”. Recordó su estancia en la casa de Gabriel García Márquez para transcribir 90 entrevistas para el libro La llamada. También estuvo en México y más recientemente en Casa Sanià en Palamós.
Finalmente, Guerriero reflexiona sobre la mirada del periodista y la imposibilidad de conocer todos los secretos:
“La mirada de un periodista cuando reportea y hace trabajo de campo es una mirada que no se parece a ninguna otra. Se activa algo como un sistema de rayos X, conectas cosas que parecen desconectadas, estás muy encendido y ves cosas que no verías. Uno nunca puede llegar hasta el fondo de una cuestión porque todos tenemos secretos. Yo estoy llena de secretos, y los secretos que la gente guarda no cambian la historia.”